Evasión. Canciones desnudas. José Ignacio Lapido, acompañado por Víctor Sánchez, presenta una versión acústica de una canción de su próximo disco "En otro tiempo, en otro lugar"
La canción lleva como título "Rincones secretos", y el próximo diez de octubre saldrá el disco a la venta cuyo single será "La antesala del dolor"
-Rincones secretos-
Libero fieras y encadeno palabras
en otra dimensión.
Excavo túneles en la madrugada
por los que se escapan melodías y dolor.
Iluminado por la luz de neón
de las ciudades soñadas
sigo esa voz desesperada
que, a lo lejos, gritan las nubes que pasan.
En cada lamento que se hace canción
hay versos que sangran:
los encontré en los rincones secretos del alma.
En mi maleta ya no caben más dudas,
no hay explicación.
En mis bolsillos hay un par de preguntas
y hay señal de lucha dentro del corazón.
Visteis a un perro que ladraba a la luna;
creisteis que ése era yo,
pero yo estaba en la penumbra
como siempre, donde los sueños me alumbran.
En cada lamento que se hace canción
hay versos que sangran:
los encontré en los rincones secretos del alma.
Iluminado por la luz de neón
de las ciudades soñadas
sigo esa voz desesperada
que, a lo lejos, gritan las nubes que pasan.
En cada lamento que se hace canción
hay versos que sangran:
los encontré en los rincones secretos del alma.
Rincones secretos...
... secretos del alma.
(J.I Lapido)
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La desesperada voz que desde las nubes nos guía a los rincones secretos del alma. Todo lamento es herida pasada, presente, y futura, que cicatriza unos versos por los que escapan melodía y dolor. El tiempo avanza en progresión aritmética mientras las dudas lo hacen geométricamente hasta apuntar a un infinito plagado de sombras. La luz (siempre artificial) reaparece para escuchar los ladridos del perro mágico y confundir la visión de los sueños enfrentándola a los ojos nocturnos de una realidad insuficiente hasta que se hace canción. Entonces las nubes que conserven su forma de pistola acompañarán nuestros pasos para hacernos pensar el porqué aquella voz desesperada nos guía a los rincones secretos del alma, en donde la linterna de los sueños nos da la luz necesaria para poder transformar a las libélulas en hadas, sin obtener más respuesta que el prodigioso milagro de la tristeza haciéndose música. Música para las penas. La lucha y las armas del perdedor hacen posible que aquel verso inacabado nos conduzca otro día de madrugada, sonámbulamente, al lugar donde lo onírico cobra sentido e ilumina desde la penumbra la indefectible oscuridad de la existencia: los rincones secretos del alma.
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Hoy te vi cuando silbabas una canción de Charlie Parker... Nunca guardes nubes en el armario, no encontrarás el sol en el baúl...tengo en una caracola... en lo más alto de la torre de la Vela...que fue de Dada del Big-Ban y del no pasarán qué fue del siglo xx... (de) los zapatos de piel de caimán, alguién ha llamado a nuestra puerta el fantasma de la soledad, rincones secretos secretos del alma...