Último disco en estudio de 091, "Todo lo que vendrá después" Año 1995. El cierre de la trilogía iniciada con "El baile de la desesperación" y "Tormentas imaginarias", y el sobresaliente punto y final del grupo con otras doce canciones soberbias entre las que en mi opinión sobresalen de forma especial: La noche que la luna salió tarde, Un hombre con suerte, Si las luciérnagas nos dan su luz, Nubes con forma de pistola, y Cómo acaban los sueños.
En lo más alto decidieron regalarnos un sueño que no tendría ya posible final en forma de "Último concierto". Los Cero decían adiós, pero su música seguiría siempre presente en nosotros para transformar la despedida en un nuevo encuentro cada vez que volviéramos a escuchar sus canciones.
Es cierto que no podemos nunca recordar cómo acaban los sueños, pero sí podemos soñarlos una y otra vez y de esa forma, cada noche en que la luna salga tarde, todo lo que vendrá después será ausencia real y presencia soñada de aquel cielo color vino con nubes disfrazándose de pistolas y suicidas luciérnagas que nos darán su luz convirtiéndose en estrellas hasta sentir que somos inmensamente afortunados al encontrar una música que nos haga precisamente soñar con su descarga eléctrica de poesía que no estamos aún preparados para ser los androides que somos en el mundo real.

-La noche que la luna salió tarde-
Porque tumbado en el suelo no logro escuchar nada. Tal vez haya crecido la hierba bajo el repetido compás del ciclo natural de las diferentes especies de insectos elevando su súplica al cielo que la deja caer sobre mí sin que pueda prestarle atención...
Porque tumbado en el suelo no logro escuchar nada.
Perdí todos mis sueños y me envolvió la amenazadora soledad del olvido. Y sin sueños no puede existir poesía ni el maravilloso conocimiento que nos otorga la imaginación. Por ejemplo el mágico y fugaz llanto pasado de una pareja de enamorados que en el presente me trasladen a nuestro propio romance.
Pero soy consciente de que he dejado de soñar porque tumbado en el suelo no logro escuchar nada y se impone la fría realidad de la existencia. No importa si derramaste alguna lágrima al alejarte de mí; la realidad es que el tiempo lógicamente no se detuvo y ahora mismo, esta noche, estamos separados y la luna aparece puntual como siempre y sé que al despertar me levantaré del suelo y seguiremos separados sin recordar que una vez, al menos una vez, la luna salió tarde permitiéndonos con ello soñar que fue posible permanecer siempre juntos...
La noche que la luna salió tarde.
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no puedo menos que enviarte un guiño.
...Me tumbé en el suelo sólo para oir crecer la hierba
esperando un sueño que como un enjambre me envolviera...