Publicidad:
La Coctelera

Dejad que hable la lluvia.

20 Octubre 2005

Cuando la noche golpea el corazón.

Miguel Conesa

Demasiados fantasmas por expulsar,
gracias a dios demasiados.

-Cuando la noche golpea el corazón-

Todo lo bueno y lo malo conmigo
por el camino que no tiene fin
oigo como cantan los vencidos su canción
cuando la noche golpea el corazón.
(J.I Lapido)

+

-¿Por qué huyes? Siempre estás huyendo, escapando hacia otro lugar e incluso (ahora que no cesas de repetirlo) a otro tiempo, a otra realidad diferente a la que existe para nosotros y que en el fondo es también la misma realidad para ti.

-La realidad que siempre se impone y que a día de hoy me indica que jamás podrás conocerme del todo. Yo siempre seré para ti un espejismo.

-Explícate, que ahora soy yo quien puede cambiar de papel y sentir lo mismo respecto a ti. ¿Es eso lo que buscas? ¿La razón de tus huídas?

-Buscar no para encontrar, sino para huir de todo encuentro posible y así proseguir una búsqueda que no tenga fin. Me explico: te enamoraste de un sueño, de algo que te hizo sentir inmensamente feliz durante un corto intervalo de tiempo. Durante unos días, puede que hasta semanas, creíste de verdad que gracias a mí tu vida tenía un sentido o (mejor dicho ya que siempre es necesario mentir) no importaba nada que no lo tuviera, lo importante es que eras feliz a mi lado porque yo te ofrecía vivir (tienes razón: no ceso de repetirlo) de espaldas a la realidad.

-¿Y bien? Supongamos que no lo niego. ¿Todo fue una cortina de humo, un simple truco de magia? ¿Me engañaste, confundiste, hechizaste... para luego después del hechizo, de la confusión, del engaño, de la magia, del humo, reconocer que no había nada, que todo era falso?

-¿Ves? Yo siempre seré para ti un espejismo porque jamás podrás conocerme del todo. Ni antes, ni ahora, ni nunca.

-¿Todo fue un juego? Ahora mismo tengo la extraña sensación de que conocías perfectamente lo que iba a suceder y simplemente interpretaste tu papel e incluso disfrutaste observando cómo yo interpretaba sin saberlo el que tú me ibas asignando a cada instante. ¿Un baile de máscaras en la misma función, el mismo espectador (la herida) como aquella canción que tanto te gustaba y me interpretabas una y otra vez?

-En el mismo teatro en el que tantas veces actuó. Hace años que no la escucho y tal vez ahora sea el momento de volver a hacerlo.

-El momento de huir, de desaparecer nuevamente de mi vida. Como siempre, como antes, una y otra vez. Da igual que ya no esté enamorada de ti, da igual que ahora sólo desee tener noticias tuyas de vez en cuando precisamente para no sentirte lejos, para que no llegue el momento de decir se acabó, no has existido, o que no te conocí. No te conozco. ¿Quién eres tú?

-Nunca más amanecerá. Tú y yo en medio del vendaval. Tu cuerpo, el mío y nada más. Tus besos me adormecerán... ¿Quién eres tú? ¿Quién eres tú? Escalofríos de placer y esa mirada, di mujer, si el mundo está vacío... ¿Quién eres tú? ¿Quién eres tú?

-Touché. Quizás esté siendo injusta contigo. Quizás debo reconocer que en cierto modo envidio el que pasen los años y tú sigas igual que siempre. Y no, no me recuerdes ahora el “No puedo mirar” de Nacha Pop. Prefiero quedarme con el “Todo sigue igual” de los Secretos. Antonio Vega y Enrique Urquijo. ¿Por qué me enseñaste sus heridas? ¿Por qué necesitas constantemente huir de toda persona que desee quedarse simplemente contigo?

-Me lo pones muy fácil. ¿Una escapada? “Me quedo contigo” Marga quiso que Antonio la versionara, y justo unos días después de la muerte de Marga, con la voz desgarrada, se metió en los estudios y salió esa canción que esconde una de las declaraciones de amor más desgarradoras que jamás haya conocido. Y ahora, cada concierto lo empieza con esa canción señalando con su dedo al cielo. No se trata de huir, no se trata de escapar, en realidad es más bien lo contrario.

-¿De perseguir sombras? ¿Sólo fui una sombra para ti? ¿Una sombra nada más?

-¿Y por qué no una luz? Lo siento, pero hasta que no aceptes que los dos somos víctimas y verdugos al mismo tiempo no hay nada que hacer. No pasa nada, estoy acostumbrado a repetirme una vez más.

-Acaso siempre persigas lo mismo aunque no sepa muy bien lo que es. ¿Y tú? ¿Alguna vez has sabido que es aquello que buscas y persigues con tanto afán?

-Para responder a esa pregunta debería robarte otra noche en tu piso. Leeríamos juntos en voz alta “El perseguidor”, turnándonos, escuchando de fondo algún disco viejo de jazz, y después la película “Bird”, y por último (lo hicieras o no) te vería silbar una canción de Charlie Parker hasta comprender que todo es inútil, que no queda nada por hacer para impresionarte, y entonces el sexo, y finalmente...

-... te irías. Volverías a huir y yo me despertaría sola una vez más, preguntándome con quién he pasado la noche. Lo sé, pero sigo sin entender la razón. Hay algo que se me escapa.

-Te lo diré por última vez: nunca he huido, no me alejé de ti ni un solo instante, ni de ti ni de nadie a quien le ofreciera mi ausencia o mi silencio, que es lo único a lo que puedo aspirar en mi vida. Fuiste tú, como lo fue ella, como lo han sido y serán tantas otras, las que huyeron de mí. ¿Te sorprendes? El tiempo demuestra la cruel realidad. Mírate ahora, a la que eres hoy y compárala con la de ayer, con la que fuiste conmigo. ¿No echas en falta nada?

-Lo fácil sería responderte que lo único que echo de menos en mí es tu presencia, pero creo que voy comprendiendo por donde vas, y me asusta. Pero llegados a este punto, prosigue: Dímelo tú.

-No puedo. Lo que tú eches en falta nunca podré. Y sin embargo lo que yo sí echo en falta eres tú. De acuerdo, las comparaciones son algo absurdo y no dicen nada, pero más que comparar lo que quiero es explicarte que ese mundo mío que creías tan deslumbrante lo era porque lo iluminabas tú, o -mejor dicho si quieres- simplemente se iluminaba. ¿Persiguiendo sombras? ¡La luz! Siempre la Luz. La luz de las ciudades en llamas. ¿Recuerdas? Una vez y otra vez. Y ahora encima le puedes poner música diferente y será la misma canción. La Torre de la Vela por ejemplo. Un corazón destrozado en preguntas sin contestar, y en diez años, como bien puedes ver, las preguntas no sólo siguen sin respuesta sino que ahora (y gracias, Maestro, por ponerle música y voz a nuestra absurda existencia) en los rincones secretos del alma ya no caben más dudas y afortunadamente sigue habiendo unos versos que sangran bajo la misma señal de lucha dentro del corazón. ¿Quieres oír más? Corazón malherido, de licor y tristeza... mejor será que busques (si hay luz de luna) entre las sombras, porque ya sabes que sin duda alguna...

-Allí estaré. Lo recuerdo perfectamente. ¿Pero cómo es posible? Es lo mismo de antes, lo mismo de siempre: no has cambiado nada.

-¿Tú crees? –y perdón por mi expresión de escepticismo exagerado.

-No sólo lo creo sino que... espera, ¿por qué eres así? Por supuesto que has cambiado. Y en ese sentido muchísimo, pero ha sido un cambio sobre la misma línea o eje del círculo, ya no se qué pensar. Has cambiado las formas, las has pulido, las has destruido y vuelto a crear las veces que quisieras, afinando la búsqueda, concretándola y con ello alejándote de ella al mismo tiempo, cambiando, viviendo lo nuevo como viviste lo viejo, y viviendo lo viejo como un nuevo imposible, y yo imbécil de mí, pretendiendo que simplemente fueras real. Que seas real. ¿Me oyes? No deseo que existas, no deseo que te sobrevivas, no deseo que respires... lo que deseo es que seas real. ¿No es monstruoso? ¿Por qué eres así?

-¡Evohé! ¿Tanto te ha costado admitirlo? Y ahora demuestra que no soy real (el sentido del humor que nunca falte) para descubrir el engaño y la farsa: precisamente porque soy muy consciente de que existo y lo que ello significa; precisamente porque he elegido sobrevivirme con todas sus consecuencias; precisamente porque respiro ya que aunque deseara no hacerlo y aguantara la respiración otra parte de mí lo estaría haciendo desesperadamente, siempre respirando, siempre luchando por la vida porque es vida, es existencia... ¿Realidad? Eso es la realidad. No hay otra realidad posible: física y química, forma y materia, causa y efecto, todo accidental y al mismo tiempo previsto, siguiendo unas leyes no escritas que se intentan descifrar inútilmente... ¿Deseas que yo sea real? ¿Y cómo no serlo? No puedo evitarlo; ésa es la burla, y el engaño, la feliz maravilla, el sentido del humor, la esperanza. Y ya que al menos no se puede luchar contra eso, ya que es imposible, ¿porqué no elegir nuestra propia realidad y no la de otros? Si luego coincide muy bien, pero... ¿y si no coincide? ¿Comprendes ahora lo que echo en falta de ti? ¿Esa luz? Yo sólo puedo ser uno, pero esa unidad se alimenta de todos los “yo” que jamás podré ser pero que iré encontrando en los “otros” Te conocí y la luz se encendió, pero no una nueva luz, sino la misma de siempre y entonces inevitablemente de nuevo la oscuridad y de nuevo hacer preciso que se encienda la luz para volver a apagarla y etc etc... El día y la noche. Todos los opuestos que son complementarios. Dualismo. El Tiempo Circular...

-Stop. ¿Te das cuenta de que en estos momentos es cuando más viejo te siento? Una vez me dijiste que a veces desearías no conocer tu fecha de nacimiento para no estar siempre marcado por el dichoso condicionamiento social. No te entendí pero he de reconocer que me gustaba escucharte tan entusiasmado por la idea, que me hacía sentir bien porque era bonito soñarlo, imaginarlo... y ahora comprendo que tú no sólo lo soñabas o imaginabas sino que también lo vivías. ¿Y ella? ¿Ella también lo vivió o le ocurrió como a mí? Necesito saberlo.

-Se ha acabado el whiskey, mis pulmones no resisten ni un solo cigarro más, y ya estará amaneciendo. Demasiada autodestrucción por hoy. ¿No crees? Si quieres te ofrezco otra noche exclusiva, los dos solos, para callejear (las calles de Madrid de su tocayo como música de fondo, por supuesto) por el recuerdo de la memoria de Enrique Urquijo e intentar decirle de una vez adiós a la tristeza. ¿Te he contado que me voy a comprar su biografía? Necesito leerla para compartirla contigo esa noche (contigo o sin ti) de noviembre en que ya harán seis años sin él. Habrá que esperar ese momento para volver a destruirnos si quieres. Respecto a ella, sólo te diré (ya que me lo has recordado) que llegué a sentir que envejecía conmigo, y esa sensación o emoción ya no la puedo sentir por nadie más que por ella que siempre, de espaldas a la realidad, seguirá envejeciendo conmigo. Y tú serás ella si quieres, ahora mismo lo estás siendo, y también puedo sentir tu paso del tiempo, nuestra hermosa decadencia y ¿sabes? cuando tú y sólo tú te alejes definitivamente de mí comprenderás que yo seguiré envejeciendo con ella, la que tú no quisiste o te permitiste ser. ¿Y aún me preguntas de qué huyo? De acuerdo; me inventaré un nuevo engaño y te diré lo que quieres oír: que alguien ha llamado a nuestra puerta y ese alguien es el fantasma de la soledad. ¿Es o no es una bella mentira?

-La mentira soy yo, como lo fue también ella. Y me siento atrapada y obligada a seguir tu juego para decirte que efectivamente “no sé si ella existió, algo me dice que nunca” Estoy de acuerdo contigo: demasiada autodestrucción por hoy. ¿Cuándo volveremos a vernos?

+

servido por lapidiano 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lady macbeth

lady macbeth dijo

¡¡¡ Qué boooooooniiiiiiiiiiito!!!

20 Octubre 2005 | 04:13 PM

Raquel

Raquel dijo

Touché

Raquel ;)

21 Octubre 2005 | 12:31 AM

jesus

jesus dijo

da gusto ver gente así,que reconoce el arte de Lapido

15 Febrero 2006 | 06:37 PM

CAROLINA

CAROLINA dijo

BUENAZAAAAAA SIMPLEMENTE BUENAZA ES SENSACIONAL NUNK AVIA LEIDO ALGO KE EXPLIKRA TODO LO KE SIENTO ME ROBO LAS PALABRAS D ELA BK ES BUENA KE HERMOSURAAA LINDA ME ENCANTOOOO.................GRACIAS POR ESAS PALABRAS HERMOSO..............

1 Abril 2006 | 04:37 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de lapidiano

Dejad que hable la lluvia.

ver perfil »
contacto »
"En algún lugar de la medianoche... me encontrarás."

Fase lunar

Estadísticas

Fotos

lapidiano todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera