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La Coctelera

Dejad que hable la lluvia.

11 Noviembre 2005

Bellas mentiras

Ya ha pasado más de un mes desde la primera vez que escuché el nuevo disco, y me reafirmo en la primera impresión que tuve de él: de verdad que sólo puedo decir que es lo mejor que he escuchado nunca. Y sé que afortunadamente es mentira, que no tengo ni de lejos la certeza científica por decirlo de algún modo de que sea así, pero la memoria selectiva se empeña en compararlo con lo conocido y no hay color. Así pues llego a la conclusión de que en este momento (iniciado el pasado día 10 de octubre) no hay nada que pueda alejar esa idea de mi cabeza: es lo mejor que he escuchado nunca.

Y es que cada nueva audición de cualquiera de sus canciones es un nuevo reto para encontrarle algún riff o sonido en el que no había reparado antes, y sobre todo fusionarlo con la letra y quedarme completamente absorto en lo que es capaz de transmitirme y sugerir.

Por ejemplo la canción "Bellas mentiras" Llevo años dándole vueltas a la idea de que el dualismo verdad-mentira es uno de los más apasionantes que existen. Concretamente desde que Los Limones me ofrecieron la posibilidad de apropiarme de un verso suyo en una canción memorable llamada "No está mal la soledad" y en la que soltaban: "Prefiero una gran mentira antes que una pequeña verdad: puede ser más real" El caso es que cuando con el paso del tiempo uno lo tiene más claro y se reafirma en la idea que encontré en un libro de Carlos Fuentes citando a Buñuel ("Daría la vida por un hombre que busca la verdad, pero mataría a un hombre que cree haber encontrado la verdad"), llega Lapido y en una canción le da forma y sentido a lo que rondaba tanto tiempo por mi mente:

Pasé mis mejores días cavando las trincheras,
ondeando la bandera de la confusión,
buceando a pulmón al fondo de la tristeza,
deletreando a duras penas la palabra amor.

(...)

Pasé mis mejores días subiendo escaleras
que me llevaron a las puertas del mismo error,
creyendo ver en tus ojos reflejos de luna llena,
bebiendo en vaso largo, fría, la desilusión.

(...)

Atravesando calles desiertas junto a tí.

Contándonos, contándonos bellas mentiras.
Fueron mis mejores días.
Contándonos, contándonos bellas mentiras.
Esas que nunca se olvidan.

+

Y eso es sólo la letra porque la música... es llegar a los dos minutos y cuarenta y cuatro segundos de la canción hasta los tres minutos y doce segundos, y en ese medio minuto apenas, a todo volumen... ¿cómo describirlo? Pero para rematarme se llega al tercer minuto cuarenta y dos segundos y de ahí al final me hechizan unos punteos sobrecogedores que efectivamente parecen ser una bella mentira más de otro tiempo y otro lugar.

+

En fin, que es sólo el ejemplo de una canción de las doce que contiene este disco que sinceramente (de nuevo una bella mentira) considero que no está al alcance de cualquiera. Estoy retrasando deliberadamente el momento de empezar a diseccionarlo literaria y musicalmente porque ése es el mayor regalo del mismo. Cultura con mayúsculas. Los numerosos referentes artísticos (música, literatura, pintura, cine...) que encierra y esconde es lo que hace tan apasionante cada escucha. Y así te puedes encontrar la Isla de If (Conde de Montecristo) en "Con la lluvia del atardecer", o a la Venus del espejo y al pensador de Rodin en "La antesala del dolor", o a Julio César bebiendo vino o siendo apuñulado junto a Saturno devorando a sus hijos (de Velázquez pasamos a Goya) en "En otro tiempo, en otro lugar", mientras aparece explícitamente Robert Johnson (y ya en la fabulosa "Hasta desaparecer" de Música Celestial todos nos sonreímos ante ese "Nada más se supo del desconocido/ Tenía el desierto dentro de él/ Dijeron que había vendido su alma en un cruce de caminos/ Antes de enloquecer") en un "Más difícil todavía" para acabar de momento (sé que me quedan muchos más para descubrir pero ya habrá tiempo) con Don Tancredo y la Sociedad para la Eternidad del último corte "De espaldas a la realidad"

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Poéticamente sublime, musicalmente casi perfecto, la conclusión es unánime: la soberana mayoría seguirá denominando como poetas del rock estatal a Robe, Kutxi, Fito(por citar a alguno de los más nombrados) o incluso Sabina (lamentable por cierto su último disco, sólo lo he podido escuchar tres veces intentando y deseando captar algo, y sólo algunos versos y ripios sueltos me han llamado la atención, pero ese es otro tema) mientras que una minoría cada vez más numerosa tenemos bien claro que la poesía y la música de rock en castellano tienen desde hace por lo menos quince años ("Doce canciones sin piedad") nombre propio y apellidos: José Ignacio García Lapido, el Maestro, el poeta eléctrico, y como alumno aventajado al que hay que seguir muy de cerca: Quique González. Después irían otros clásicos como Josele (ex Enemigos), o Alfaro (Surfing bichos, Chucho) y por supuesto en la vanguardia de la experimentación sónica más absorvente Antonio Arias y su grupo Lagartija Nick

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Y a todo aquel que desee adquirir este disco y no lo encuentre en su ciudad, recomendarle un lugar donde aparte de Lapido te puedes encontrar otras joyas minoritarias y selectivas que hacen que la música siga pudiendo considerarse cultura y no simple consumo dirigido por el Imperio mediático de la comercialidad más deprimente. Me refiero a popmadrid donde por 12€ más 4€ de gastos de envío se puede adquirir esta delicatessen (en tiendas he llegado a leer que se vende hasta a 16,5€) a la vez que deleitarse, como decía, navegando por ese rincón secreto donde por ejemplo en la sección vinilos por 10€ te puedes encontrar a Cooper e incluso escuchar algunas canciones de dicho L.P (ahora mismo estoy escuchando "Cerca del sol" y recordando esos "Flechazos" tan particulares de otro tiempo)

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Bellas mentiras bajo una música y poesía maravillosa que destila por encima de todo autenticidad. Y si como bien ha demostrado José Luis Sampedro "Escribir es vivir" (una necesidad vital engendradora de arte), entonces simplemente escuchar este disco es disfrutar de la Vida, pese a lo "mala" que pueda llegar a ser. Al fin y al cabo ya sabemos que siempre que queramos la luna brillará en el negro cielo hoy como por ejemplo sin duda esta noche estará brillando en Jaén, como ayer lo hizo en Córdoba o como el pasado día cuatro en Motril y como podré vivir en persona el dos de diciembre en Granada y el diez en Madrid otra noche donde las bellas mentiras se harán una vez más afortunadamente realidad.

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probertoj

probertoj dijo

Toatlemente de acuerdo. no sólo es el disco del año, sino que para algunos puede que se convierta en el disco de nuestra vida (auqnue ya sabemos que éstos duran unos años, hasta que otro les arrebata su lugar). Cada vez que escucho a Lapido cantar "Escrito en la ley" se me ponen los pelos de punta y ya no se me bajan en las siguientes 12 canciones.

17 Diciembre 2005 | 11:23 AM

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