Publicidad:
La Coctelera

Dejad que hable la lluvia.

12 Noviembre 2008

-En el ángulo muerto-

Porque eso es todo, eso es ...
eso es todo, todo lo que quiero hacer.

[091 "Todo lo que quiero hacer"]

Musicalmente podría decir que esta canción me parece casi perfecta. El inicio es espectacular. Un breve solo de percusión modelando las primeras notas, y acto seguido hace su aparición el piano que acompaña los primeros compases de una voz desnuda que rápidamente se apropia de la melodía para fundir los primeros versos en una impactante ambientación:

Estoy en el ángulo muerto. Es el sitio perfecto: nadie me ve.
Estoy fuera de juego, batiéndome en duelo, lo mismo que ayer.

El ser y el estar compartiendo espacio, tiempo, y lugar. El ángulo muerto. Allí donde no alcanza el espejo su visión, y en sus dos acepciones existe y se está en constante peligro e inevitable indefensión. En fuera de juego, invisible, pero siempre –lo mismo que ayer- luchando de la misma manera con la música como fiel cómplice y compañera en la batalla.

A solas con mis recuerdos:
Los falsos y los verdaderos.
Si no me ladraran los perros creería que sueño: nadie me ve.
Nadie me ve.
Nadie me ve.
Nadie me ve
.

Aparecieron las guitarras y el grupo se prepara para mostrar plenamente su radiante esplendor. El sitio perfecto y la primera estocada. Allí, donde nadie me ve, estoy solo y mi única compañía es el recuerdo. Pero soy consciente de que ese recuerdo puede ser falso o real según disponga el capricho de la memoria. Y allí, únicamente acompañado por la evocación de lo que fue y lo que pudo haber sido, sólo despierto gracias a un sonido animal que me ayuda a seguir estando en cierto modo alerta: los ladridos de un perro –mágico o no- que estimulan mi ansiada sensación de invisibilidad y de riesgo al haber alcanzado (¿voluntaria? ¿involuntariamente?) ese ángulo muerto donde nadie me ve.

Estoy en ninguna parte, rozando el desastre, sin nada que hacer.
Estoy flotando en el aire y supongo que sabes que abajo no hay red.
Sentado a la diestra del Padre.
Esperando la luna de Cáncer.
Haciendo de la duda un arte.
Planteándome en serio volver a nacer.
Volver a nacer.
Volver a nacer.
Nadie me ve.


En esta estrofa se muestran las consecuencias de tan particular localización. Si nadie me ve es como si no estuviera, como si diera igual el dónde (en ninguna parte o sentado a la diestra de un dios) e incluso hasta el qué (sin nada que hacer o esperando la luna de Cáncer) Se acentúa la sensación de vulnerabilidad –rozando el desastre- añadiéndole un componente etéreo que inevitablemente nos remite al baile de la desesperación (soy equilibrista, trabajo sin red) Y entonces el golpe final. Si por estar en el ángulo muerto voy a pasar necesariamente desapercibido y voy a ser obligatoriamente ignorado por todo lo que me rodea y aún así –pese al riesgo que ello suponga- ya he dejado claro que me parece un sitio perfecto, la razón tal vez sea que allí soy capaz de hacer de la duda un arte que compense con creces los contratiempos anteriormente descritos. La música así lo demuestra –es un arte- y simplemente recordando la canción que da título a su anterior disco “En otro tiempo, en otro lugar” podemos comprobar que es perfectamente posible plantearse cualquier interrogante –en este caso el volver a nacer- de una forma artísticamente creativa e intensamente fascinante.

Y entonces surgen los coros del resto del grupo acompañando a la voz de Lapido, y la canción alcanza su plenitud cobrando un ritmo vertiginoso que culmina con la negación reiterada de toda posibilidad de cambiar las cosas.

Nadie me ve.
(En el ángulo muerto)
Nadie me ve
(por el retrovisor)
Nadie me ve
(es el sitio perfecto)… y sé que no, sé que no hay nada que hacer.

La resignación es obvia: el espejo retrovisor impide que pueda ser visto al estar yo situado en el ángulo muerto. O dicho de otra forma permite que nadie me vea, y por ello lo más sensato es aceptarlo y afrontarlo de la mejor manera posible. Haga lo que haga –sea bueno o malo- pasará desapercibido. Componga la mejor o la peor de las canciones nadie lo verá. Pasa el tiempo y sé que nadie, nadie, sabrá por qué hago esta canción. En el ángulo muerto o convertido en espantapájaros, es igual. ¿Y entonces qué hacer? La resignación, como decía, resulta una respuesta obvia, y Lapido nos permite ir más allá ofreciéndonos su particular ironía para convertir ese ángulo muerto en un sitio perfecto donde la música –su música, la duda transformada en arte- sea la única y principal protagonista.

Cerraron el limbo y se fueron.
No vieron que yo estaba dentro
pidiéndole al camarero los sacramentos y algo de beber.
Nadie me ve.
Nadie me ve.
Nadie me ve.


No hay lugar para el drama. El cielo, la antesala del dolor, y ahora hasta el limbo. Buen lugar para celebrar que pese a la incurable ceguera de la industria discográfica y su consumo de masas, siga existiendo otra música capaz de trasladarnos a ese apreciado ángulo muerto donde uno puede quedarse plácidamente dormido en un carrusel abandonado esperando a que vuelvan las palabras del exilio.

Definitivamente no hay nada que hacer.

+

Y como curiosidad, la versión realizada por Miguel Ríos que pertenece a su último disco recién publicado y titulado "Sólo o en compañía de otros"

servido por lapidiano sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de lapidiano

Dejad que hable la lluvia.

ver perfil »
contacto »
"En algún lugar de la medianoche... me encontrarás."

Fase lunar

Estadísticas

Fotos

lapidiano todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera